Fósiles que muestran la anatomía inconfundible de los grandes reptiles marinos del Jurásico: cuellos extensos, aletas poderosas y cuerpos diseñados para un desplazamiento fluido bajo el agua. Cada pieza revela cómo estos depredadores acuáticos combinaron estabilidad, precisión y elegancia en un entorno dominado por la velocidad y la adaptación.